vi230850
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Qué difícil resulta
buscar una rima
en este cajón atestado
de días vencidos.
Tendré que frotar
mi equipaje dejando
las horas despacio
caer, al vuelo.
Quiero decir, volver,
al silencio, a la brisa
sentado en el parque
las piernas cruzadas.
Quiero decir, dejar
los miles de planes,
recados, rutinas,
posarse en las ramas.
Callar
(esta voz como agenda)
Frenar
(esta prisa de hacer...algo)
Mirar sin qué
Oír sin cómo
Tocar sin cuándo.
Quiero decir, estar
improductivamente
SER.
La presencia más real es tu no estar,
lo más bello es un recuerdo
y lo más dulce, tu enseñanza cotidiana
de lo grande y lo pequeño.
A ti, que no estás aquí,
te llevo dentro,
y sin embargo te deseo y te carezco.
De tu risa estoy sediento.
Me pierdo entre los versos más oscuros
le grito a mi caballo que no hay tiempo,
que me encierran las palabras y el silencio
y me observan los zapatos desde el suelo.
A ti, que no estás aquí,
te roza el aire y no mis besos
y los huecos que llenamos de promesas
se te enfrían entre luces y tinieblas.
Ante la noche quejica
que me reclama en su bando
yo te muestro una colmena
de sentimientos mezclados.
A ti, que no estás aquí,
te siento al lado
y sin embargo no arranco
si no me soplas los brazos.