Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
El ingeniero quiere ganar dinero
y todo lo demás le importa un bledo.
Economista, quieres seguir la pista
de algo que es posible que no exista.
El matemático no es un hombre práctico
a él le gusta manejarse en otro ámbito.
La medicina no es para gallinas
les gusta ver lo que hay detrás de las cortinas.
El periodista también sigue la pista
y las cortinas que descorre aún no están listas.
Ay, abogado, quisiste ser honrado
pero sabías demasiado del juzgado.
El psicólogo se amiga con el loco
y es que en el fondo se parecen más que un poco.
El arquitecto escapa de lo recto
en estos tiempos no se lleva lo perfecto.
Profesorado, tomad conciencia ahora
de lo importante que resulta lo que os mola.
Me falta empatía.
Cuando escribo abuso
del primer pronombre personal
(y casi siempre en singular).
Me falta empatía.
Una empatía que yo tenía
cuando el reloj caminaba desigual,
antes de sudar
para ¿ganar? la vida.
Y ahora busco la
empatía del ahogado
en peligro, agitando
como nunca, las manos.
La empatía imposible
del diarreico retorcido,
la del ejecutivo
virreunido,
la del árbol seco,
la
mía.
Yo no soy a, b, c ó d
yo soy el abecedario.
No creas que sabes
mi opinión sobre este tema
por conocer lo que
pienso de algún otro.
No me pidas que renuncie
a ver la vida por mis ojos.
No me encasilles, no me etiquetes
no me conoces porque
hayas conocido a mis amigos
(tengo varios y distintos).
Las apariencias engañan
y a mi me gusta confundir.
No olvides que cada mañana
me barajo y me vuelvo a repartir.
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